El peso puede ser normal y no contar toda la historia


Dos personas pueden medir y pesar prácticamente lo mismo y, sin embargo, presentar una distribución muy diferente de grasa y masa muscular.

La báscula refleja el peso total. El índice de masa corporal relaciona ese peso con la altura y puede ser útil como herramienta inicial. Pero ninguno de los dos indica dónde se almacena la grasa ni permite distinguir con precisión cuánto corresponde a tejido graso, masa magra o componente óseo.

Por eso, un peso aparentemente adecuado no garantiza por sí solo una salud metabólica óptima. Para comprender mejor el riesgo individual, importa tanto la cantidad de grasa como su distribución.


Qué es la grasa visceral y por qué importa

La grasa visceral es el tejido adiposo que se acumula en el interior de la cavidad abdominal, alrededor de órganos como el hígado, el páncreas o el intestino. No es lo mismo que la grasa subcutánea, situada debajo de la piel y que podemos percibir con mayor facilidad.

El tejido adiposo no funciona únicamente como una reserva de energía. También participa en procesos hormonales, inflamatorios y metabólicos. Cuando la grasa visceral aumenta, puede asociarse con resistencia a la insulina, alteraciones de la glucosa y los lípidos, hipertensión y mayor riesgo cardiovascular.

Esto no significa que una medición aislada diagnostique una enfermedad. Significa que la localización de la grasa puede aportar información relevante que debe interpretarse junto con los antecedentes, la presión arterial, la analítica, los hábitos y otros indicadores de salud.


Por qué la báscula y el IMC pueden quedarse cortos

El IMC es una herramienta sencilla y útil para estudiar grandes poblaciones, pero no diferencia grasa de masa magra ni describe su distribución. Una persona con mucha masa muscular puede presentar un IMC elevado sin tener un exceso equivalente de grasa. También puede ocurrir lo contrario: mantener un IMC dentro del rango considerado normal y acumular poca masa muscular o más grasa abdominal de la esperada.

Además, el peso puede mantenerse estable mientras cambia la composición corporal. Perder grasa y ganar masa magra puede producir pocas variaciones en la báscula, aunque represente una evolución favorable. Del mismo modo, bajar kilos a costa de perder músculo no equivale necesariamente a mejorar la salud.

Mirar más allá del peso permite formular una pregunta más útil: no solo cuánto pesas, sino de qué está compuesto ese peso y dónde se distribuye.


Cómo se puede evaluar la grasa visceral

La circunferencia de la cintura es una herramienta accesible para aproximarse a la adiposidad abdominal y complementar el IMC. Sin embargo, no mide directamente la grasa visceral y sus puntos de referencia deben interpretarse según el sexo, la edad, la población y el contexto clínico.

La bioimpedancia puede estimar distintos compartimentos corporales de forma rápida y resulta útil cuando se aplica con un protocolo estandarizado. No obstante, sus resultados pueden variar por factores como la hidratación y no todas las tecnologías ofrecen el mismo nivel de detalle.

Las técnicas de imagen permiten una valoración más específica. La tomografía computarizada y la resonancia magnética pueden cuantificar la grasa visceral, aunque no se utilizan de manera rutinaria solo para estudiar la composición corporal. Determinados equipos DEXA también pueden estimarla con una exposición muy baja a radiación y aportar simultáneamente información sobre masa grasa, tejido magro y componente óseo.


Si quieres comprender mejor esta prueba, puedes leer nuestro artículo sobre el estudio de composición corporal DEXA.


Qué favorece su acumulación

La grasa visceral no responde a una única causa. Su distribución está influida por la genética, la edad, el sexo, los cambios hormonales y el estado metabólico, pero también por factores modificables.

El sedentarismo, una alimentación que mantiene de forma habitual un exceso de energía, el consumo elevado de alcohol, el descanso insuficiente y determinados patrones de estrés pueden formar parte del contexto. Algunas enfermedades y medicamentos también pueden modificar la composición corporal.

Por eso, reducir el problema a “comer menos” suele ser una simplificación. Antes de plantear una estrategia conviene comprender qué factores están presentes en cada persona y si existen alteraciones metabólicas, hormonales o conductuales que requieran atención.


Reducir grasa visceral no consiste en adelgazar una zona concreta

No existe un ejercicio capaz de eliminar de forma selectiva la grasa que rodea los órganos. La reducción de grasa visceral se produce como parte de una respuesta global a cambios sostenidos en el estilo de vida y, cuando está indicado, a intervenciones clínicas individualizadas.

La evidencia muestra que el ejercicio puede reducir la grasa visceral incluso cuando la pérdida total de peso es modesta. Combinar actividad aeróbica, entrenamiento de fuerza, una alimentación adaptada, sueño suficiente y menor sedentarismo permite actuar sobre diferentes componentes de la salud metabólica.

La estrategia adecuada depende del punto de partida. No necesita el mismo plan una persona con exceso de grasa y masa muscular conservada que otra con poca masa muscular, alteraciones de glucosa, menopausia, tratamiento farmacológico o una enfermedad crónica.


Medir para decidir mejor

Una medición tiene valor cuando cambia la calidad de las decisiones. Evaluar la grasa visceral junto con la masa magra, la distribución corporal, los biomarcadores metabólicos y los hábitos permite establecer prioridades más precisas y realizar un seguimiento objetivo.

Este enfoque también puede formar parte de un chequeo de longevidad ejecutiva, especialmente cuando el sedentarismo, los viajes, el estrés y la falta de tiempo están afectando a la salud metabólica de un profesional.

En Bioever, WELL SHAPE aborda la recomposición corporal y la salud metabólica desde una valoración individualizada. El objetivo no es perseguir un número aislado en la báscula, sino comprender qué está ocurriendo, diseñar una estrategia adaptada y reevaluar su evolución.


Preguntas frecuentes sobre la grasa visceral


¿Una persona delgada puede tener exceso de grasa visceral?

Sí. El peso y el IMC no muestran directamente la distribución de la grasa ni la cantidad de masa magra. Por eso, una persona con apariencia delgada puede presentar una composición corporal o un perfil metabólico que merezca valoración.

¿Toda la grasa abdominal es visceral?

No. En el abdomen existe grasa subcutánea, situada debajo de la piel, y grasa visceral, localizada alrededor de los órganos internos. Ambas forman parte del tejido adiposo, pero su ubicación y su relación con el riesgo metabólico son diferentes.

¿Se puede reducir la grasa visceral sin perder muchos kilos?

Puede ocurrir. El ejercicio y otros cambios sostenidos pueden mejorar la composición corporal y reducir grasa visceral aunque la variación del peso total sea discreta. Por eso conviene evaluar la evolución con algo más que una báscula.

¿Una cifra de grasa visceral permite diagnosticar una enfermedad?

No por sí sola. Debe interpretarse junto con la historia clínica, la presión arterial, los biomarcadores metabólicos, la distribución corporal y otros factores de riesgo.

Conocer tu composición corporal cambia la conversación

El peso es un dato. Comprender cómo se distribuyen la grasa y la masa magra permite convertirlo en información útil para tu salud.

WELL SHAPE

Fuentes y revisión científica

Este contenido ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de fuentes científicas y organismos sanitarios de referencia. La información no sustituye una valoración médica individualizada.

Fuentes consultadas:

  1. Neeland I. J. et al. Visceral and ectopic fat, atherosclerosis, and cardiometabolic disease: a position statement. The Lancet Diabetes & Endocrinology, 2019.
  2. Ross R. et al. Waist circumference as a vital sign in clinical practice. Nature Reviews Endocrinology, 2020.
  3. Organización Mundial de la Salud. Waist circumference and waist-hip ratio: report of a WHO expert consultation, 2011.
  4. Verheggen R. J. H. M. et al. A systematic review and meta-analysis on the effects of exercise training versus hypocaloric diet: distinct effects on body weight and visceral adipose tissue. Obesity Reviews, 2016.
  5. Organización Mundial de la Salud. Directrices sobre actividad física y hábitos sedentarios, 2020.


Revisión clínica: Equipo multidisciplinar de Clínica Bioever